Fanni

Passejant per una platja del Brasil

Me llamo Estefanía, pero todo el mundo me llama Fanni. Nací en Barcelona. Siempre he vivido en el barrio de Gràcia, que era como un pequeño pueblo donde los niños aún podían ir a jugar a la plazoleta, solos, porque todo el mundo se conocía. Sin embargo, sólo mis hermanos machos podían hacerlo. Mi familia éramos mi madre y nosotros, cuatro hermanos. Mi padre iba y venía, era un hombre muy conflictivo. En aquella época, los hombres creían tener el poder sobre las mujeres, y no pasamos una infancia feliz, aunque no nos faltó de nada, ya que mi madre tenía una guardería. Estuve muy unida a mi abuela, ella fue mi referente.

Me fui de casa muy joven, con el que después se convirtió en el padre de mis dos hijos. Ahora ya tengo dos nietos. Entre hijos y nietos también he acogido a un niño africano que he educado y cuidado durante seis años. Las relaciones familiares de antes y ahora han cambiado mucho, en mi caso. Cuando era pequeña vivía bajo el umbral del miedo y la responsabilidad. Sin embargo, mis hijos han vivido una infancia de respeto y libre de presiones psicológicas.

Con los hermanos, hemos pasado juntos por muchas situaciones difíciles. Siempre he sentido mucha responsabilidad hacia ellos, pues yo soy la mayor. Puedo presumir de que tenemos una relación increíble entre nosotros y hemos sabido poner sentido del humor a todas las desgracias que la vida nos ha enviado. Sabemos darle la vuelta a todo, y esto es una virtud importante. Nos amamos mucho los cuatro.

Un sitio que me hace sentir bien: Pipa, en Brasil
Una fiesta que me trae buenos recuerdos: la fiesta de mi 39 aniversario
Una afición para el tiempo libre: bailar y crear
Una canción que me gusta escuchar: Coraçäo de papel, de Sérgio Reis, interpretada por Luiza Possi
Una película: El diario de Noah

Els meus tres germans i jo tenim una relació increïble entre nosaltres
Mis tres hermanos y yo

¿En qué has ocupado tu vida?
Estudié hasta el COU, pero no de forma continuada. En medio también hice la FP de administrativo. A los quince años trabajaba en la guarderia de mi madre por las mañanas, y por la noche iba al instituto nocturno. En la escuela de mi madre estuve dieciséis años. Allí me saqué el título necesario para ejercer, y me fui dos años antes de que cerrara. Después trabajé catorce años en otra guardería, y ahora llevo nueve con una familia con tres hijos. Mi sueño siempre fue tener mi propia escuela, y casi lo consigo, pero cuando ya lo teníamos todo atado el Ayuntamiento me jugó una mala pasada. No pudo ser. Siempre he dado el cien por cien en todo lo que he hecho hasta el día de hoy. Creo que el mundo laboral es muy distinto. Antes éramos constantes, responsables, trabajadoras, estábamos implicadas en los trabajos. Ahora, por mi experiencia, la gente hace lo mínimo, ¡y así nos va!. Lo que sí hemos ganado es en derechos laborales.

" Mi sueño siempre fue tener mi propia escuela,
pero no pudo ser

Vista aèria del nucli històric de Gràcia als anys vuitanta. Al centre, la torre del rellotge. | AMDG
Vista aérea del casco histórico de Gràcia en los años ochenta. En el centro, la torre del reloj.

¿Cómo has vivido los cambios sociales y culturales?
Creo que la generación de los setenta vivimos la transición de la mano dura física a la mano dura psicológica. Noto muchos cambios importantes en la sociedad de ahora: la igualdad de género, el reconocimiento y el empoderamiento de la mujer, la sostenibilidad, la vida tecnológica, la penalización de la violencia machista... Vamos por buen camino, pero echo de menos muchas cosas que se han perdido y que eran muy importantes, como la solidaridad, la comunidad, la capacidad de escuchar, el hecho de escuchar, el espíritu del voluntariado, los valores humanos, el tiempo para reflexionar, saber parar y mirar, el sentido común... Creo que estamos convirtiéndonos en una sociedad individualista, materialista, triste y vacía. Desgraciadamente, no me convence en lo que nos estamos convirtiendo, aunque hay cambios muy importantes y satisfactorios.

¿Qué crees que era mejor años atrás?
Antes la gente cuidaba de la gente, te preocupabas si no veías a un vecino en mucho tiempo, compartías con otras familias fines de semana maravillosos, se compartían las casas para jugar a juegos de mesa, y jugando, podíamos llegar a empalmar con el día siguiente. Se escuchaba a la gente mayor y se la respetaba, se vivía de manera sencilla y humana, si hacíamos falta salíamos de nuestra zona de confort, nos escuchábamos a nosotras mismas, reflexionábamos... Ahora no se dedica tiempo a hacer estas cosas, y sólo priman nuestros intereses rápidos, inmediatos, placenteros... Cada vez tenemos menos de humanos y más de máquinas. Para mí, los valores que necesitamos trabajar por las que vienen son la empatía, la autorreflexión, el esfuerzo, el sentido de comunidad y la resiliencia.


Passejant per una platja de Pipa (Brasil)
Paseando por una playa de Pipa (Brasil)

Pipa es una pequeña localidad turística del noreste de Brasil, perteneciente al estado de Río Grande do Norte. Está relativamente aislada de las grandes ciudades —la más cercana es Natal, a unos 80 kilómetros—. Es famosa por sus extensas playas. Es un lugar magnífico, incluso para vivir en él. Cuando llegas sientes una energía espectacular, entras en una sintonía con la naturaleza fuera de todo pronóstico, vives en calma, es como si el paisaje entrase por tu piel, y sientes que estás en paz contigo misma. Os recomiendo mucho este viaje, yo he estado allí en cinco ocasiones y repetiré.

¿Y ahora qué?
Lo de envejecer es un lujo. He vivido una vida con muchos obstáculos, pero he tenido fe en mí misma, y ​​he sido capaz de sacar adelante a mi familia yo sola. He perdido por el camino a gente muy querida que me ha enseñado a valorar la vida. Dicen que somos lo que los demás nos dan, y es verdad, así que gracias a todas las personas —buenas y malas— que han pasado por mi vida para hacer la Fanni que ahora soy. Estoy muy agradecida a la vida, es maravillosa. No me arrepiento de absolutamente nada de lo que he hecho, porque todo me ha aportado sabiduría y me ha dado la oportunidad de crecer interiormente y reafirmar mis ideales, criterios y valores.

"Lo de envejecer es un lujo

Si tuviera que dar un consejo a una joven le diría que reflexione sobre todo lo que piensa, y que luche por lo que cree. Que tenga una mirada empática hacia los demás, que viva escuchando su corazón, que ayude de manera altruista —es lo que más felicidad da—, que busque lugares donde compartir con otras personas las risas —el sentido del humor es muy importante, te sana— y que todo lo que haga en la vida, sea lo que sea, lo haga al cien por cien. La vida es por vivirla con los cinco sentidos.

Coraçäo de papel | Luiza Possi

El diario de Noah | Nick Cassavetes

Una plaça de Gràcia | Joansorolla
Una plaça de Gràcia | Joansorolla