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Soy hija de una familia numerosa, la número cuatro de diez. Nací y he vivido en Barcelona, en el Eixample. Tuve una niñez siempre muy acompañada. Me casé a los 22 años y fui a vivir a Francia durante ocho meses junto a mi marido. Cuando volvimos, fuimos a vivir al Vallès Occidental, en medio del bosque, durante treinta y cinco años, porque mi marido debía poner en marcha una fábrica. Ahora volvemos a estar en Barcelona y repartimos el tiempo entre la ciudad y La Garriga.
He tenido cuatro hijos, todos chicos, el primero cuando yo tenía 23 años, y el cuarto a los 31. Y ahora tenemos ocho nietos. La vida familiar, durante mi infancia, fue bastante similar a la que tuvimos después con nuestros hijos. Mis padres siempre se ocuparon de nosotros, incluso cuando ya estábamos casados, y lo mismo hemos hecho con nuestros hijos. Siempre hemos celebrado un montón de fiestas, tanto cuando era pequeña como cuando fui madre, y todavía ahora celebramos santos, cumpleaños, fiestas de Navidad, Pascua... aunque los hijos ya han formado nuevas familias. La familia siempre ha sido muy importante para mí.
Un sitio que me hace sentir bien: la casa familiar de La Garriga
Una fiesta que me trae buenos recuerdos: siempre que nos juntemos a toda la familia
Una afición para el tiempo libre: leer
Una canción que me gusta escuchar: Yesterday, de los Beatles
Una película: Casablanca
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La niñera con mis tres hermanas mayores y yo
¿En qué has ocupado tu vida?
Estudié Ciencias Empresariales y Ciencias de la Educación. La primera carrera la hice porque durante un tiempo trabajé con mi padre realizando labores empresariales. La segunda, por influencia materna, la hicimos todas las hermanas. Al final me he dedicado a la enseñanza. Empecé cuando el pequeño tenía cinco años, y trabajé de maestra durante veintinueve años, hasta los 65. Fue un trabajo muy gratificante, y más teniendo en cuenta que pude combinarlo bien con los horarios de escuela de nuestros hijos. También debo decir que siempre he tenido ayuda de una persona de fuera, si no, no habría podido trabajar.
" Si no hubiera tenido ayuda de fuera no habría podido trabajar
¿Cómo has vivido los cambios sociales y culturales?
Es evidente que ha habido cambios en nuestra sociedad y en el mundo en general durante estos años, cambios en los valores, en los progresos tecnológicos, en la globalización, en el crecimiento demográfico… Pienso que en nuestro país se produjo un cambio importante con la muerte del dictador. Entonces ya nos dejaron votar, y nunca habíamos votado. En aquellos años, cada vez más mujeres estudiaban en las universidades y salían de casa para realizar trabajos cualificados. La mujer ganó visibilidad. Actualmente, las mujeres consiguen trabajos de mayor responsabilidad al frente de las empresas y en la política. Según las estadísticas, las empresas que incorporan a las mujeres como líderes, tienen mejores resultados que las empresas que no cuentan con ellas, porque tienen una intuición y una perspectiva diferente a la que tienen los hombres. Sin embargo, todavía nos falta camino por recorrer. Todavía existe discriminación hacia las mujeres, como por ejemplo en los sueldos. Las mujeres tienen menos oportunidades de encontrar trabajo y, a este respecto, a menudo sufren todo tipo de acoso.
¿Qué crees que era mejor años atrás?
La apreciación de los valores varía según la cultura y el tipo de comunidad. Antes, la familia era primordial. Los vecinos también actuaban como si fueran una segunda familia: nos ayudábamos y hacíamos encuentros regularmente. Otro valor que se tenía en cuenta era la Iglesia y la religión católica. Se respetaba la autoridad y, por lo general, la gente era honrada. No digo que antes fuera mejor que ahora, pero sí digo que hay valores que se van perdiendo, aunque también es cierto que han aparecido otros nuevos.
"Hay valores que se pierden, pero aparecen nuevos;
la gente es más tolerante y acepta las diferencias y opiniones de los demás
Actualmente, la gente es más tolerante y acepta las diferencias y opiniones de los demás. También la Justicia se hace presente y se reclama cuando se considera que existe alguna situación injusta. Como he dicho antes, existe más libertad. Somos más respetuosos con el medio ambiente. La empatía es un valor importante, no todo el mundo es empático, y es importante saber ponerse en el sitio del otro para poder entender alguna situación. Sin embargo, hay algún valor que se tambalea, como por ejemplo el respeto o la honradez. Basta con ver cómo los políticos se faltan el respeto en público y cómo se apropian de lo que no les pertenece.

Ésta es la casa solariega de la familia de mi marido. Una gran casa residencial de estilo historicista construida entre 1919 y 1924 en el mismo lugar donde estaba la vieja masía Bonmatí, en el pueblo de Sant Julià del Llor y Bonmatí, en la comarca de la Selva. Este sitio me trae muchos recuerdos agradables de cuando mis hijos eran pequeños y, en verano, nos encontrábamos con sus primos, mis cuñados y mi suegra. Aún ahora sigue siendo un lugar de encuentro familiar.
¿Y ahora qué?
Para mí, ser mayor representa VIVIR. He aprendido a amar, a ser solidaria, a ser responsable y estoy segura de que otras cosas más. Lo que me hace sentir más orgullosa es la familia que hemos formado con mi marido. Merece la pena saber envejecer y, para hacerlo bien, hay que saber amar, confiar en ti misma, disfrutar de los momentos buenos, ser paciente en los malos momentos y, en todo momento, mantener actitudes positivas.
Yesterday | Els Beatles
Casablanca | Michael Curtiz

El Paseo de La Garriga